En un punto donde me perdí.

 Después de tantos años, siento que en un punto me perdí, siento que deje de ser yo. No sé exactamente cuando paso, pero hoy puedo notar la diferencia entre lo que solía ser, y lo que hoy realmente soy.

Quizás por todo lo que me paso, me volví como una persona forrada con mil pieles impenetrables, con difícil acceso.

A veces cuesta mirarme al espejo, porque sé bien que muy dentro la persona que solía ser está ahí, escondida, lo noto en mis pupilas, en mis sonrisas disfrazadas.

Duelen muchas cosas por las cual pasé, duele las cosas por las cuales tuve que aprender a sanar, sola, sin explicaciones, cosas que suceden, sin aviso, naturales y cosas que se pudieron haber evitado. Quizás en ese momento no lo supe manejar, y hoy me doy cuenta que esa persona tampoco lo supo manejar. Con los años aprendí lo que realmente es amar libremente. 

A medida que pasan los años te das cuenta, no porque logres ese amor liberal, sino porque sabes exactamente que cosas nunca más quieres vivir, que experiencias te da la vida. Aunque no me arrepiento de tantos momentos vividos, todo lo tomo como aprendizaje para el futuro.

Toda la vida nos enseñaron que encontrar el amor es como un cuento de princesas y príncipes, pero no, no es real. Cuesta salir de ese cuadro fantástico que nos pintaron, pero con cada caída vamos aprendiendo que no todo es así. Que mismo las personas a veces no son lo que ves o lo que quieren que veas de ellos.

Me incluyo dentro del último, soy de esas que demuestra lo que quieren ver, me llevo tiempo darme cuenta, me llevo tiempo aprender que lo que más importa es lo que yo quiero y no lo que el otro necesita, porque yo también necesito, y si yo no me priorizo nadie lo hará por mi.

Por eso siempre que trato de remediar una herida que tengo del pasado, me doy cuenta que nunca expresaba lo que yo necesitaba de verdad, trababa de imponerlo a gritos para que la otra persona me escuche, porque esa persona estaba tan sorda ocupado en sus prioridades que jamás me escuchaba. 

Aprendí que esa persona, la que me marco mucho más que otras, no supo quererme, o quizás estaba más perdido que yo, intentando buscarse en otras personas.

A pesar de mirar mi presente y estar disconforme, porque todavía, a veces me tira esa oscuridad que vive en mi hace muchísimos años, sigo remandola, no quiero tomar más medicación para esto, porque si, podemos estar mejor, pero a que costo? Estoy mejor así, viviendo el día a día, con una personita que me obliga a levantarme cada vez que me caigo. Gracias a Sil, mi psicóloga que me acompaña desde siempre, y me hace tantas preguntas, que ayudan a mi proceso de sanación.

Realmente puedo decir que me amo, pero todavía no estoy en la cima.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia de amor ... !